Llegó 2018, el año en que veremos el primer agujero negro

Llegó 2018, el año en que veremos el primer agujero negro
Ilustración del Carnegie Institution for Science que muestra el agujero negro supermasivo más distante jamás descubierto. (Robin Dienel/Carnegie Institution for Science via AP)

(Yahoo Noticias) – El 2018 seguramente nos deje un buen número de hitos científicos de los que hablaremos sin duda en este blog. Una de ellos tendrá que ver –al menos eso esperan los astrónomos– con la oportunidad que la tecnología va a darnos para ver algo “invisible” por primera vez en la historia: el horizonte de sucesos de un agujero negro. Alcanzar este hito demostrará, más allá de cualquier vestigio de duda, que los monstruos interestelares inferidos por las Teorías de Einstein son reales. Pero… ¿Qué es lo que veremos?

A pesar de que hace tiempo que los astrónomos son capaces de observar las consecuencias de la presencia de los agujeros negros en las estrellas y las nubes de gas que se encuentran a su alrededor, lo cierto es que nadie ha podido mirar directamente hacia su abismo.

Sin embargo esperan hacerlo, este mismo año que ya ha empezado.

Lo que esperan ver en 2018 es la silueta del disco del agujero negro supermasivo que yace en el corazón de nuestra galaxia, descarnadamente quemado y destacando contra un fondo de plasma sobrecalentado que se arroja sobre sus enormes fauces.

En palabras del profesor Michael Brown, astrofísico de la Universidad de Monash: “una de las cosas realmente buenas de esta investigación es que nos permitirá tomar una imagen del horizonte de sucesos de un agujero negro, lo cual ha estado fuera de nuestro alcance durante tanto tiempo que ha sido una agradable sorpresa que podamos aprovechar las tecnologías existentes para lograrlo tan pronto. Realmente complementará los emocionantes descubrimientos de ondas gravitacionales creadas por la fusión de agujeros negros”.

El proyecto para capturar Sagittarius A comenzó en abril de 2017.

Los radiotelescopios de todo el mundo estaban sincronizados y apuntaban hacia el centro de la Vía Láctea. Combinados, produjeron un telescopio del tamaño de la Tierra capaz de alcanzar una resolución increíble a distancias inmensas.

Los científicos ya han logrado recopilar todos los datos de cada uno de estos radiotelescopios y en la actualidad se están procesando para filtrar el ruido de fondo y las interferencias.

OBSERVANDO A SAGITARIO A*

En el corazón de cada galaxia hay un agujero negro supermasivo. Todo forma parte del ciclo de la vida y la muerte a una escala interestelar.

El que hay en el centro de la Vía Láctea se llama Sagitario A y se encuentra a 26.000 años luz de distancia. Arremolinándose a su alrededor están los miles de millones de estrellas de nuestra galaxia. En su núcleo hay una singularidad millones de veces más pesada que nuestro Sol.

Esto es lo que le confiere una gravedad tan inmensa que ni siquiera la luz puede escapar.

Los agujeros negros supermasivos son bestias impredecibles. Pueden permanecer inactivos durante siglos antes de convertirse repentinamente en un quásar, que impulsa poderosos chorros de partículas subatómicas sobrecalentadas hacia el espacio intergaláctico.

Esto sucederá mientras devora a una estrella cercana, o atrae hacia sí s una de las densas nubes de gas y polvo que giran a su alrededor. Esas mismas nubes son las que bloquean a Sagitario A de la vista de los telescopios ópticos. Sin embargo algunas ondas de radio pueden atravesar tales “cortinas” sin obstáculos.

Y Sagitario A ha sido un tanto “flatulento” en los últimos tiempos.

“Los astrónomos esperan capturar al agujero negro central de nuestra Galaxia durante el proceso de alimentación activa para comprender mejor cómo los agujeros negros afectan a la evolución de nuestro Universo y cómo dan forma al desarrollo de estrellas y galaxias”, al menos eso acaban de declarar en nota de prensa los investigadores del Observatorio Nacional de Radio Astronomía (NRAO).

Esa es la razón por la que radiotelescopios de todo el mundo han combinado sus esfuerzos con la intención de poder observar la oscuridad.

“Lograr imágenes de alta resolución del horizonte de sucesos también podría mejorar nuestra comprensión sobre el modo en que un Universo altamente ordenado (tal y como lo describe Einstein) encaja con el cosmos desordenado y caótico de la mecánica cuántica; dos sistemas para describir el mundo físico que son lamentablemente incompatibles en las escalas más pequeñas”, tal y como se lee en la nota de prensa del NRAO.

Los datos se recopilaron en abril de 2017 y se han procesado en los Estados Unidos y Alemania. El último componente que faltaba, las observaciones realizadas por el telescopio South Pole, acaba de ser entregado una vez que el clima mejoró lo suficiente como para permitir la salida de vuelos.

Ahora, todos estos datos se refinarán, compararán y se introducirán en un software diseñado específicamente para identificar el agujero negro supermasivo que se oculta en el corazón de nuestra galaxia.

Tal y como afirma el NRAO, “tras esto, la calibración y la síntesis de datos comenzarán para producir una imagen, si es posible. Este proceso puede llevar varios meses antes de lograr el objetivo de obtener la primera imagen de un agujero negro”.

Con suerte, esta imagen se conseguirá este 2018 que ahora se inicia, y aquí estaremos para mostrároslo.

Creditos: Yahoo Noticias

Autor: Miguel Artime / Yahoo Noticias

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