«Ayer fue un día tenebroso en la historia de la humanidad»: Con estas palabras comunicó el Papa al mundo lo ocurrido el 11S

Un dia como hoy, el Papa San Juan Pablo ll se enteraria sobre unos terroristas musulmanes que tomarian dos aviones cuales se estrellarian contra el World Trade Center de Nueva York en Estados Unidos.

el que daría ese comunicado al Papa fue el director de la sala de prensa del Vaticano,  quien corrió a la residencia de verano de Castel Gandolfo donde estaba su santidad viendo la televisión. La reacción del pontífice fue atónita comenta el director, “Se quedó durante un momento al frente de la televisión. Después se retiró a la capilla, que estaba a unos pasos de la habitación donde estaba la televisión, y se quedó allí rezando por mucho tiempo”.

Al día siguiente, en la Audiencia General del 12 de septiembre, el Santo Padre dijo ante millones de Católicos que miraban las diferentes repetidoras de la señal de TV Vaticano: “Ante acontecimientos de un horror tan incalificable no podemos menos de quedar profundamente turbados. Me uno a cuantos en estas horas han expresado su indignada condena, reafirmando con vigor que los caminos de la violencia nunca llevan a verdaderas soluciones de los problemas de la humanidad”.

“Ayer fue un día tenebroso en la historia de la humanidad, una terrible afrenta contra la dignidad del hombre. Desde que recibí la noticia, seguí con intensa participación el desarrollo de la situación, elevando al Señor mi apremiante oración ¿Cómo pueden verificarse episodios de una crueldad tan salvaje?”, cuestionó.

“El corazón del hombre es un abismo del que brotan a veces planes de inaudita atrocidad, capaces de destruir en unos instantes la vida serena y laboriosa de un pueblo. Pero la fe sale a nuestro encuentro en estos momentos en los que todo comentario parece inadecuado”, reflexionó.

“La palabra de Cristo es la única que puede dar una respuesta a los interrogantes que se agitan en nuestro espíritu. Aun cuando parecen dominar las tinieblas, el creyente sabe que el mal y la muerte no tienen la última palabra. Aquí se funda la esperanza cristiana; aquí se alimenta, en este momento, nuestra confianza apoyada en la oración”, dijo San Juan Pablo II.

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