8,000 dólares por un litro de sangre joven: el lucrativo negocio de una empresa estadounidense

Sangre


Febrero 2019 (Jesús Del Toro / Yahoo) .- Sangre nueva, vida nueva. El dicho tiene un significado generacional y hasta vampírico, pero algunos científicos creen en esa premisa de modo literal, al grado de que se ofrecen revitalizadoras transfusiones de sangre de personas jóvenes que, se promete, son capaces de fortalecer el cuerpo y la mente de personas de mayor edad. Incluso, se afirma, la transfusión de sangre joven es capaz de revertir el envejecimiento.

No hay evidencia científica que pruebe que tal terapia puede ofrecer esos resultados, pero eso no evita que algunos busquen convertir esa ansia de juventud en un jugoso mercado.

Esa es la arriesgada oferta que, por ejemplo, hace la empresa Ambrosia, que por 8,000 dólares le aplica a un paciente un litro de sangre de donadores de entre 16 y 25 años de edad. Para el rico sediento, hay una oferta de 12,000 dólares por dos litros de sangre juvenil. Esa empresa incluso ha abierto ya centros de tratamiento en Houston, Los Ángeles, Omaha, Phoenix y Tampa y afirma que sus servicios son un tratamiento científico fundamentado en una prueba clínica realizada en 2016.

Trasfusiones de sangre joven para frenar el envejecimiento es la promesa de una controversial empresa médica. (Getty Images)

Revertir el envejecimiento y mantener o recuperar la juventud, y con ello el vigor y la fortaleza vital, es un anhelo inmemorial de la humanidad. Ha sido un deseo tan intenso como imposible, aunque ciertamente los avances en la medicina y el bienestar han prolongado la vida y elevado su calidad en modo sustantivo en comparación a lo sucedido siglos atrás.

Pero la noción propagada por Ambrosia y su fundador, Jesse Karmazi, está en esa línea y aunque tiene cierto soporte científico también tendría un pie en el lado de la charlatanería.

A principios de la década de 2000, científicos de la Universidad de Stanford realizaron estudios en ratones, utilizando la técnica conocida como parabiosis, en la que el sistema circulatorio de un ratón joven es conectado al de un ratón viejo y la sangre de uno fluye hacia el otro. Esos experimentos reportaron resultados singulares, pues se detectó mejoras en la salud y fortaleza de los ratones viejos, y de allí comenzó a surgir una singular ola: proteínas y otros compuestos en la sangre de personas jóvenes, que en las de mayor edad merman o decaen, pueden resultar beneficiosas y potenciar la salud de quien la recibe. La proteína sanguínea GDF11 ha captado singular interés al respecto.

En 2014, una investigación de Stanford y otra de Harvard fueron publicadas y ahondaron el interés en las capacidades terapéuticas de la transfusión de sangre en ratones. Eso desató la posibilidad, o la fantasía, de que esa técnica pudiera rejuvenecer a los seres humanos.

Con todo, no hay realmente evidencia científica de ello y, hasta el momento, todo serían alegaciones, conjeturas, ensoñaciones y afán de lucro.

La empresa Ambrosia, se indica, realizó en 2016 un estudio clínico y realizó transfusiones de sangre joven en personas mayores de 35 años, a las que cobró 8,000 dólares a cada una. Karmazi, que estudió medicina en Stanford, emprendió esas pruebas y afirma que registró beneficios en sus pacientes, al grado de que él está convencido que su terapia realmente rejuvenece.

Pero nunca ha divulgado los resultados de su estudio, no contó con un grupo placebo para contrastar resultados y solo uno de los pacientes, de más de un centenar que participaron, llegó a hablar públicamente al respecto. Al parecer exaltó los resultados de su tratamiento, pero murió en 2018 de problemas cardiacos a los 65 años de edad.

En cambio, se ha cuestionado el rigor de ese estudio y se afirma que las implicaciones del tratamiento de Karmazi y Ambrosia, explicado en extenso en The HuffPost, pueden en cambio resultar perniciosas para la persona que recibe esa sangre ajena. Las transfusiones son un tratamiento usual en la práctica médica y aprobado por la Administración Federal de Alimentos y Drogas, pero en general se aplica en casos específicos, en personas que perdieron sangre por lesiones o que padecen ciertas enfermedades y padecimientos sanguíneos. Y dado que puede suscitar efectos adversos, su uso es por ello restringido a situaciones de real necesidad.

Y, a fin de cuentas, al no existir evidencia científica y médica de que tales transfusiones realmente logren los resultados ofrecidos por Karmazi, quien no ha divulgado los resultados de su estudio, muchos señalan a Ambrosia como un esquema que juega con el deseo de rejuvenecer para hacerse de dinero. El hecho de que médicos que han participado con Karmazi en su empresa, incluso quien fue su CEO, se hayan apartado de él es también un indicador sugerente.

Pero no es el único ejemplo de empresas que ven en la sangre joven un elixir de juventud. Como relata Wired, hay otras iniciativas que buscan desentrañar los elementos curativos o regenerativos de las proteínas en el plasma sanguíneo, en especial la GDF11, y crear con ellos medicamentos y terapias.

Una es la compañía Elevian, que se fundó con 5.5 millones de dólares en capital semilla provenientes de varios inversionistas y se apoya en investigación al respecto realizada en Harvard, o Alkahest, que con base en investigaciones de Stanford y también apoyada por inversores estudia qué combinación de productos del plasma puede ser útil para tratar el Alzheimer.

Los resultados de un estudio clínico sobre las capacidades rejuvenecedoras de las transfusiones de sangre joven en personas mayores no han sido publicados, y por ello se duda de su rigor y veracidad. (Getty Creative)

Pero es Ambrosia quien afirma que los beneficios pueden lograrse directamente con transfusiones de sangre joven a personas mayores. Y aunque no cuenta con inversionistas ni ha mostrado claramente los fundamentos médicos y científicos que dice tener como base, esa empresa y su fundador han captado ciertamente un singular interés mediático. Y ya ha cobrado algunos cientos de miles por sus terapias.

Así, Karmazi, por lo que se ha relatado en diversos medios, parece convencido: la sangre joven rejuvenece y las transfusiones de ésta en personas mayores es un tratamiento prometedor.

Y ciertamente es posible que futuros hallazgos médicos comprueben nuevas propiedades beneficiosas y terapéuticas en los compuestos sanguíneos y desarrollen tratamientos innovadores y promisorios, pero hasta ahora todo ello estaría aún en una etapa embrionaria.

En ese sentido, la promesa de Karmazi, aunque estaría en ese contexto, continúa siendo endeble y controversial. Y para algunos no es sino una manera de chuparle la sangre, expresada en dólares, a crédulos y esperanzados pacientes que anhelan recobrar la juventud.

Autor: Jesús Del Toro para Yahoo

Créditos: Yahoo Noticias

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