Así se vive en la ciudad que decidió abandonar los autos

Así se vive en la ciudad que decidió abandonar los autos 1
Ver gente en bicicleta se ha convertido en algo muy habitual en Oslo. Getty Images.


Febrero 2019 (Yahoo).- Con la desaparición de 700 antiguos estacionamientos para vehículos de motor y la creación en su lugar de carriles para bicicletas, áreas para sembrar plantas y zonas de descanso, Oslo logra por fin concluir su proyecto de hacer desaparecer los autos del centro y se convierte en una ciudad de referencia para la reducción de gases tóxicos y la conservación del planeta.

Como turistas y residentes pueden constatar, ahora se respira un mejor aire, se siente que se dispone de más espacio para convivir y se vive de una manera mucho más relajada.

“Básicamente no hay autos”, asegura para el portal Fast Company, Axel Bentsen, CEO de Urban Sharing, la compañía que maneja Oslo City Bike, el sistema local de bicicletas compartidas.

“La ciudad se siente diferente de un modo más rápido de lo que puedas sentir la diferencia [en la calidad del aire] -puntualiza-. Puedes ver que realmente estás reclamando el espacio y puedes usarlo para otros fines que no sean estacionar autos”.

Un proyecto que ha durado décadas

El proceso de volver peatonales algunas calles del centro de la capital noruega dio inicio en la década de 1980, cuando se invirtieron grandes sumas de dinero en desarrollo del transporte público.

Más de treinta años después, con la llegada al ayuntamiento de una coalición constituida por formaciones políticas progresistas, las autoridades fueron más ambiciosas en la reconversión del patrimonio.

Al principio, se pidió la prohibición total de los autos ya que la mayoría de los residentes en el centro de la ciudad no vivían allí todo el año. Sin embargo, el rechazo a este plan por parte de los comerciantes y propietarios de negocios en esa área hizo que el gobierno cambiara su enfoque y empezara a eliminar de manera gradual los lugares de estacionamiento.

Por el momento, todavía hay varios espacios dedicados al estacionamiento de conductores discapacitados o para vehículos eléctricos destinados a pequeñas cargas. De hecho, algunas calles están abiertas para camiones de reparto durante un par de horas por la mañana.

Para el resto de los conductores, la situación se ha vuelto más difícil.

Este nuevo escenario ha hecho que no pocos propietarios de vehículos desistan en atravesar el centro histórico de la ciudad y tomen un trayecto de carretera mucho más largo, pero igualmente eficaz y productivo en materia ecológica para la ciudad.

Porque el propósito de la ciudad es más que claro: priorizar a los peatones, los ciclistas y el transporte público por encima de los automóviles privados. De hecho, ya se planifica una red de zonas peatonales totalmente libres de automóviles.

Mejoras en la calidad de vida

Estos cambios en la ciudad están diseñados, en parte, para ayudar a mejorar la calidad del aire y combatir el cambio climático, si bien la diferencia en la calidad de vida se hace ahora más inmediata.

“Durante varias décadas, ciudades como Oslo fueron concebidas en función de los autos, pero ya es hora de que lo cambiemos”, declara Hanne Marcussen, vicealcalde de desarrollo urbano de Oslo, en un correo electrónico.

“Creo que es importante que todos pensemos en qué tipo de ciudades queremos vivir. Estoy segura de que cuando la gente imagine su ciudad ideal, no estaría ante la pesadilla del aire contaminado, los autos atascados en medio de un tráfico interminable y las calles llenas de coches aparcados “.

Un hombre en bicicleta frente a la Casa de la Ópera de Oslo. Getty Images.

Según Rune Gjøs, el director de ciclismo de Oslo, para ayudar a apoyar el cambio, la ciudad hizo “mejoras masivas en el transporte público y en hacer que el ciclismo sea seguro y cómodo”.

Como parte de estas medidas, se ha reducido el costo de tranvías y metros, y se han agrandado las rutas para el recorrido del tranvía y se ha mejorado el servicio de metro.

Durante los últimos años, la ciudad también ha estado construyendo rápidamente un servicio de alquiler de bicicletas, mejor conectada que la anterior, y han convertido no pocos estacionamientos en carriles para bicicletas de color rojo brillante.

En paralelo, las autoridades han concedido subvenciones para que los ciudadanos decididos a lanzarse al sector de la bicicleta puedan comprar con facilidad.

Entre 2015 y 2018, se han producido tres millones de viajes en bicicleta en un año. Y hasta en invierno es posible rodarlas, gracias a la colocación de neumáticos con pinchos para la nieve.

“Por lo general, cuando tienes estas discusiones, dices: ‘Oh, necesitamos bicicletas para reemplazar los autos’, pero hay un enlace faltante allí, y ese es el transporte público -dice Bentsen-. Lo que vemos es que, en realidad, sacamos a las personas del autobús, las subimos a la bicicleta y caminamos, lo que deja espacio para que las personas dejen su auto y tomen el autobús”.

También hay críticas

Pero como era de esperar, estos cambios han traído además las críticas y la incomprensión de algunos sectores de la sociedad. Sucedió con los automovilistas, así como con no pocas empresas, preocupadas por que la falta de circulación generara en ausencia de clientela en los centros de interés, como restaurantes, tiendas, centros comerciales…

Sin embargo, la realidad ha demostrado que las zonas que se han “peatonizado” siguen exhibiendo una gran afluencia de público, que en ciertos casos es hasta mayor a la que tenían antes.

Tanto es así que, en el otoño de 2018, después de que se hubieran retirado cientos de espacios para estacionamientos, la ciudad descubrió que tenía un 10% más de peatones en el centro que el año anterior.

“Eso me dice que estamos haciendo algo bien”, asegura Hanne Marcussen.

“Cambiar hábitos siempre será un desafío -recuerda-. Durante décadas, las ciudades se han construido para los automóviles, y este se ha visto como un símbolo de estatus, y creo que todavía lo es para algunas personas. Necesitamos planificar nuestras ciudades mejor para el futuro de manera a que el automóvil privado ya no sea la premisa de cómo construimos nuestras ciudades. Estamos tratando de asegurarnos de que sea fácil para aquellos que se mudan a su nuevo hogar vivir sin su propio automóvil privado”.


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