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Moscú, 8 jul (Sputnik).- Experto de la ONU Victor Madrigal-Borloz llamó al Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas a que prohíba las prácticas conocidas como ‘terapias de conversión’ que, subrayó, causan severo dolor y sufrimiento a las personas lesbianas, gays, bisexuales, trans y género diversas (LGBT).

«Estas prácticas constituyen una violación flagrante de los derechos a la autonomía corporal, la salud y la libre expresión de la propia orientación sexual e identidad de género. En última instancia, cuando se llevan a cabo por la fuerza, también representan una violación a la prohibición de la tortura y los malos tratos», dijo Madrigal-Borloz, experto independiente en protección contra la violencia y la discriminación por motivos de orientación sexual e identidad de género.

Subrayó que las prácticas de ‘terapia de conversión’ fueron desacreditadas por la comunidad científica y fueron repetidamente vinculadas a daños a largo plazo a la salud física y mental de las personas LGBT.

Durante los últimos meses, Madrigal-Borloz recogió datos sobre prácticas de ‘terapia de conversión’ y testimonios de víctimas. De unas 130 presentaciones por parte de Estados, organizaciones, la sociedad civil y personas sometidas a dichas prácticas, recibió evidencias de que se intenta efectuar conversiones a través de golpizas, violaciones, electrocución, medicación forzada, aislamiento y confinamiento, desnudez forzada, ofensas verbales y humillaciones, y otros actos de abuso físico, psicológico y sexual.

«Estas intervenciones se dirigen exclusivamente a las personas LGBT con el objetivo específico de interferir en su integridad personal y autonomía porque su orientación sexual o identidad de género no están comprendidas en lo que perciben ciertas personas como una norma deseable», dijo Madrigal-Borloz.

Agregó que «son intrínsecamente degradantes y discriminatorias y están arraigadas en la creencia de que las personas LGBT son de alguna manera inferiores, y que a cualquier costo deben modificar su orientación o identidad para remediar esa supuesta inferioridad».

Según el experto, desmantelar estos prejuicios requiere la acción concertada de los Estados, la comunidad médica y la sociedad civil, incluidas las organizaciones basadas en la fe, para garantizar la prohibición global de las prácticas. (Sputnik)