Washington, 7 jul (Sputnik).- El asesinato del presidente de Haití, Jovenel Moïse, es un crimen contra su persona y contra la institucionalidad del país caribeño, pero es también un crimen contra las democracias de la región, dijo el miércoles el secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Luis Almagro.

«El asesinato (de Moïse) es un crimen contra su persona y contra la institucionalidad haitiana; también es un crimen contra las democracias en las Américas», dijo Almagro durante una sesión especial del Consejo Permanente del organismo.

El secretario general añadió que «la OEA está de luto» por el asesinato del presidente haitiano.

Almagro añadió que la «estabilidad institucional» de Haití debe ser el «centro» de las preocupaciones de la OEA.

El diplomático dijo que se han «intentado derribar» las instituciones del país caribeño con el «inhumano asesinato» de Moïse, pero «el Ejecutivo sigue en pie», en seguimiento de lo dispuesto por la Constitución.

«Las autoridades actuales, lideradas por su primer ministro interino, Claude Joseph, deben de aferrarse a la institucionalidad, y apoyar a que el diálogo político maduro y sosegado, asegure el cumplimiento del calendario electoral», expresó Almagro.

El secretario general de la OEA reiteró el «mayor compromiso» del organismo para cooperar con el país, y afirmó que es «la hora de la máxima solidaridad política con Haití».

El miércoles, el Consejo Permanente de la OEA aprobó por unanimidad una declaración presentada por el representante de Haití en el organismo, condenando el asesinato de Moïse.

Moïse fue atacado a tiros en su residencia de Puerto Príncipe, capital del país caribeño; su esposa Martine resultó herida de gravedad y está hospitalizada, mientras que los hijos de la pareja están a salvo y en un lugar seguro, informó el primer ministro, Claude Joseph.

Aún se desconocen las causas y los autores del magnicidio, pero Joseph hizo un llamado a la calma al pueblo haitiano, asegurando que se están tomando las medidas para la continuidad del estado de derecho.

Haití vive una creciente espiral de violencia desde febrero de 2019, cuando estallaron una serie de manifestaciones para reclamar la renuncia de Moïse, a quien los opositores achacaron la depreciación de la moneda local, el gourde, y el consiguiente aumento de la criminalidad.

Moïse era el presidente de Haití desde el 7 de febrero de 2017.

El asesinato del presidente de Haití se produce dos meses antes de las elecciones presidenciales y legislativas programadas para el 26 de septiembre.

La oposición haitiana reclamaba la salida del poder de Moïse, alegando que su mandato presidencial había concluido el pasado 7 de febrero, mientras que el presidente insistía en que su periodo de Gobierno concluía en febrero de 2022.

Para esa misma fecha estaba prevista la celebración de un referéndum que Moïse había convocado con la intención de aprobar una nueva Constitución para reemplazar la Carta Magna de 1987, la cual prohíbe la celebración de cualquier consulta para cambiar la ley fundamental.

La República de Haití, uno de los países más pobres del hemisferio occidental, se ha visto muy afectada por la crisis económica, agravada por la pandemia del covid-19. (Sputnik)