Los obispos polacos reconocieron el miércoles que no han hecho lo suficiente para prevenir el abuso clerical de menores de edad y dijeron que “no hay palabras” para describir su vergüenza por los escándalos sexuales en los que hay sacerdotes involucrados.

El reconocimiento se produjo en momentos en que Polonia, donde las tradiciones y la fe católica siguen siendo fuertes, lidia con el problema de los abusos en el seno de la Iglesia.

El tema resurgió con el documental polaco «No se lo digas a nadie», que incluye testimonios de víctimas, sacerdotes que admiten sus delitos y pruebas de que la iglesia _incluso recientemente_ trasladó a curas abusadores de una parroquia a otra, lo que les permitió tener contacto con niños.

Los escándalos «exigen una condena total y que se tomen medidas severas contra los delincuentes y las personas que encubren tales acciones», agregó el mensaje.

El máximo representante de la Iglesia católica polaca, el arzobispo Wojciech Polak, dijo a los periodistas en Varsovia que los obispos comenzaron a trabajar en una respuesta «sistémica» al problema del abuso por parte de algunos clérigos y en los casos expuestos por el documental.

Polak admitió que el documental los impulsó a tomar acciones. «La película, al tener en cuenta la perspectiva de las víctimas, nos hizo conscientes de la enormidad de su sufrimiento», dijeron los obispos en su declaración. La Iglesia polaca ha dicho desde hace años que está luchando con seriedad contra la pederastia y otros abusos pero muchos críticos señalan el pequeño número de sacerdotes que han sido castigados o a los que se les ha permitido evadir sanciones, como pruebas de que la Iglesia continúa encubriendo el problema.

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Por AP

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