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San José, 11 agosto 2020.- Un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) señala que únicamente cuando se aplane la curva de contagio por la pandemia por el covid-19 se podrán reactivar las economías de la región.

“No hay apertura económica posible sin que la curva de contagios haya sido controlada, y no hay reactivación posible sin un plan claro tendiente a evitar el repunte de los contagios”, sostiene el reporte publicado el 30 de julio, bajo el título Salud y economía: una convergencia necesaria para enfrentar el COVID-19 y retomar la senda del desarrollo sostenible en América Latina y el Caribe.

El informe conjunto establece que se debe partir del principio de controlar y mitigar los efectos de la pandemia, para reactivar con protección y reconstruir sin dejar a nadie atrás. Sostiene que la vida, la salud y el bienestar son primordiales y constituyen prerrequisitos para reactivar la economía: el control y la mitigación de la pandemia deben alinearse con la política económica.

“Las medidas sanitarias dirigidas a controlar la pandemia (entre ellas cuarentena y distanciamiento social) deben implementarse articuladamente con las medidas sociales y económicas dirigidas a atenuar los efectos de la crisis, pues estas últimas facilitan el cumplimiento de las medidas sanitarias”, subrayan la Cepal y la OPS.

En ese sentido, afirman: “La interdependencia entre la salud y la economía no es un concepto nuevo, pero la pandemia evidencia de forma muy clara esta relación… Desde una perspectiva de derechos humanos, proteger la salud es un imperativo ético. No obstante, también es un imperativo práctico, ya que al proteger la vida se fortalece la capacidad productiva de las sociedades”.

Tres fases

El estudio -disponible en este enlace diferencia tres fases para abordar la pandemia: 1. control, 2. reactivación de la economía, 3. reconstrucción. Estos son algunos puntos que se abordan en cada etapa que señala:

Fase de control (página 21)

  • No hay apertura económica posible sin que la curva de contagios haya sido controlada a través de medidas de salud pública como la suspensión de actividades no esenciales y otras medidas de distanciamiento social, trazabilidad de casos y aislamiento;        monitoreo de contactos, intensificación de pruebas de diagnóstico.
  • Se justifica la implementación de un ingreso básico de emergencia, que permitiría sostener el consumo y satisfacer necesidades básicas, favoreciendo la adhesión a las medidas de distanciamiento físico.

Fase de reactivación de la economía (página 23).

  • La reactivación debe ser comprendida en el marco de un escenario de una elevada incertidumbre, alejada de una recuperación lineal y con altas probabilidades de rebrotes de la pandemia.
  • La reactivación debe ser gradual y basarse en protocolos sanitarios que permitan contener la propagación del virus. Para garantizar una reactivación segura es necesario definir estándares y     procedimientos que minimicen los riesgos de contagio (…) y que       prioricen la protección de los trabajadores y consumidores.
  • (…) se recomienda que continúen las transferencias monetarias y que lleguen a amplios estratos de la población, incluidos aquellos que            son vulnerables de caer en condiciones de pobreza.

Fase de reconstrucción: reconstruir mejor y con más equidad (páginas 24 y 25).

  • Una vez que la tasa de propagación del virus se estabiliza en un nivel aceptable para la capacidad de los servicios de salud, es posible      habilitar medidas menos estrictas o implementar un menor número de medidas simultáneamente, en un proceso de reapertura.
  • La experiencia de los países europeos sugiere que el proceso de disminución de las medidas es, en muchos aspectos, más complejo que el proceso de su imposición y ajuste, y que debe ser gradual, priorizado y
  • No se debe perder la oportunidad de invertir en una recuperación verde, basada en la equidad social y sostenibilidad económica y ambiental.
  • La crisis puede profundizar sentimientos de malestar, desconfianza y desafección democrática, lo que constituye un grave riesgo para la cohesión social.