Italia clama por sus ancianos, los más vulnerables al coronavirus


Aleksander Dunaev

Roma, 19 mar (Sputnik).- En Italia, donde la tasa de mortalidad por coronavirus es la más alta en el mundo y casi todos los casos letales son de personas ancianas, se necesita la colaboración de todos para proteger a los mayores, según el viceministro de Sanidad, Pierpaolo Sileri.

Este miércoles los medios italianos difundieron las imágenes de los camiones militares que aparecieron en las calles de la ciudad de Bérgamo, la primera en el país por el número de los contagios.

El Ejército se encargó de llevar a otras ciudades decenas de ataúdes, visto que el crematorio local, aún funcionando 24 horas al día, no da abasto: puede cremar 25 cuerpos diariamente, mientras los muertos tan sólo ayer fueron 93.

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La mayoría de los contagiados y los fallecidos son personas ancianas.

El viceministro Pierpaolo Sileri, entrevistado por Sputnik, afirmó que la alta mortalidad por el coronavirus en Italia «se puede vincular a la edad media de la población italiana. Una población anciana que representa el 7 por ciento del total, o sea un número alto debido al hecho de que en Italia se vive mucho tiempo».

En palabras de Sileri, que también contrajo la enfermedad y actualmente está aislado en su domicilio, «la edad aumenta la fragilidad, y las complicaciones del coronavirus se hacen letales».

De hecho, según los datos elaborados por el Instituto Superior de Sanidad, la edad media de los infectados se sitúa en 63 años, mientras para los difuntos supera ligeramente los 80 años.

Además, los hombres parecen más vulnerables que las mujeres, al ser varones más del 70 por ciento de los fallecidos.

El coronavirus es particularmente cruel con las personas que ya sufren otras enfermedades: casi en todos los casos mortales las víctimas tenían una o más patologías previas, condición muy frecuente entre los mayores de edad.

Las últimas horas de las víctimas mortales son trágicas. Están aisladas, no pueden saludar por la última vez a sus hijos, nietos, parientes. Los médicos llaman a los prójimos de los moribundos, para que puedan dar el último abrazo, desafortunadamente virtual, a las personas que aman.

MEDIDAS DE CONTENCIÓN EQUILIBRADAS

Italia fue el primer país europeo en imponer la cuarentena a nivel nacional.

Según el decreto firmado por el primer ministro, Giuseppe Conte, los ciudadanos pueden desplazarse sólo por motivos de salud, de trabajo o por una necesidad justificada, como, por ejemplo, comprar productos alimenticios y otros artículos de primera necesidad.

En la entrevista a Sputnik el viceministro Sileri opina que las medidas tomadas por el Gobierno son suficientes: «En el estado actual no tenemos datos para endurecer las medidas, teniendo en cuenta que en las últimas 24 horas hemos visto una ligera disminución de nuevos casos en Lombardía, la región más afectada».

RESPONSABILIDAD DE TODOS

Sin embargo, de por sí las duras restricciones impuestas por el Gobierno no bastan. La colaboración de los ciudadanos es un componente fundamental para frenar la propagación del virus.

«Para combatir esta pandemia se necesita la responsabilidad y la solidaridad, entre las personas y los países», destaca Pierpaolo Sileri.

Un llamamiento particularmente importante en estos días, dado que no todos los ciudadanos están dispuestos a renunciar voluntariamente al modo de vida habitual.

Según los datos que las autoridades de Lombardía recogieron este martes a través de las torres de telefonía móvil, el 40 por ciento de los ciudadanos sigue desplazándose a más de 300 metros diariamente. En pocas palabras, mucha gente no quiere estar en casa y se inventa cualquier pretexto para salir.

Un comportamiento que provoca la ira justificada de las autoridades no solo en Lombardía, donde los hospitales ya están repletos, sino también en otras regiones.

Este lunes se hizo viral en Italia el vídeo que subió a su página de Facebook Gianfilippo Bancheri, el alcalde de Delia, un pequeño municipio en la isla de Sicilia.

«Muchos de vosotros escribieron en las redes sociales que irá todo bien. Pero yo quiero entender, ¿cómo irá todo bien, si seguimos saliendo de casa cada día al supermercado o para comprar cigarrillos?», preguntó Bancheri. «Decís que estáis estresados porque tenéis que estar en casa. Estresados estaban nuestros abuelos que se iban a la guerra, no vosotros que os quedáis en casa».

Poco a poco alzando el tono, el alcalde siciliano terminó su arenga casi gritando: «Pasamos de advertencias a denuncias, porque es justo que los que se equivoquen paguen (…) y no porque son lentos, sino porque son estúpidos».

Por fuerte que pueda parecer la última frase, el alcalde tiene razón. Los esfuerzos de los médicos y enfermeros serán vanos, si falta el espíritu de colaboración y el sentido cívico.

Con más de 2.500 contagios cada día y el pico de la epidemia que, según las autoridades, todavía está por llegar, la etiqueta #iorestoacasa (yo me quedo en casa) sigue a la orden del día. La lucha contra el virus y la protección de los que son más vulnerables es también una cuestión de responsabilidad personal de cada ciudadano. (Sputnik)

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