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Ciudad de México, 7 jul (Sputnik).- Restos óseos de un estudiante de la escuela rural de magisterio de Ayotzinapa, uno de los 43 jóvenes desaparecidos desde la noche del 26 de septiembre de 2014, fueron identificados por forenses de la Universidad de Innsbruck, informó este martes Omar García Trejo, titular de la unidad especial para el caso de la Fiscalía General de México.

«El 19 de junio de 2020, la Universidad de Innsbruck comunicó a la unidad a mi cargo y al Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) que, después de realizar los análisis respectivos a las piezas óseas enviadas, una de ellas corresponde al estudiante Christian Alfonso Rodríguez Telumbre, uno de los jóvenes normalistas desaparecidos el 26 de septiembre de 2014», dijo el funcionario de la Fiscalía General en un vídeo dirigido a medios de comunicación.

Este joven que en 2014 tenía 19 años es la segunda identificación respaldada por los forenses de la universidad austriaca y argentinos, que apoyan a los abogados de las familias, después de Alexander Mora Venancio, cuyos restos calcinados fueron supuestamente hallados en el Río San Juan, cerca del basurero municipal de Cocula, municipio de la ciudad de Iguala, Guerrero, donde los jóvenes fueron atacados por policías y secuestrados.

Los restos fueron hallados durante una diligencia de búsqueda realizada del 21 al 29 de noviembre de 2019 en un punto ubicado en el municipio de Cocula, Guerrero, conocido como Barranca de la Carnicería.

«Este lugar (Barranca de la Carnicería) no es el Basurero de Cocula, ya que la barranca se encuentra a más de 800 metros de distancia de donde se crea la narrativa de la verdad histórica», explicó García Trejo.

La unidad especial de la nueva Fiscalía, que en 2019 reemplazó a la anterior Procuraduría General de la República, empezó a recibir información sobre diversos lugares del paradero de los estudiantes, de «fuentes que son verídicas» y ha acudido a cada uno de los lugares.

Unas 20 diligencias de búsqueda se realizaron en presencia de una Comisión Presidencial que encabeza el subsecretario federal de Derechos Humanos, Alejandro Encinas, representantes legales de los familiares, el jesuita Centro de Derechos Humanos «Miguel Agustín Pro» y el Centro de Derechos Humanos de la Montaña, Tlachinollan de Guerrero (sur).

El alto funcionario de la Fiscalía apuntó que en el pasado, dentro del mismo expediente, la anterior Procuraduría «recibió información sobre la zona antes referida sin que se agotara, lo que deberá establecerse, en una serie de deslindes a las responsabilidades a que haya lugar», anticipó.

En la búsqueda de noviembre, acompañada por peritos de la Fiscalía, «se recuperaron 15 indicios, que fueron embalados en el lugar para su procesamiento en presencia de los representantes de las familias y de la misma Comisión Presidencial» que acompaña la investigación.

En febrero de 2020, la evidencia recuperada fue analizada en la sede de la Fiscalía en presencia de los representantes de las familias, el personal de servicios periciales y especialistas, «y el Equipo Argentino de Antropología Forense, que ha brindado un invaluable trabajo de apoyo a esta investigación».

Para realizar los análisis genéticos en este escrutinio, «se eligieron seis piezas que los equipos periciales estimaron unánimemente, que podrían ser susceptibles de ser procesados para la extracción de ADN» y fueron enviados al instituto forense de la Universidad de Innsbruck.

EN BUSCA DE LOS 43

Tras el hallazgo del joven Mora Venancio en diciembre de 2014, en septiembre de 2015 los forenses austriacos encontraron trazas de posible concordancia genética de un tercer estudiante, Jhosivani Guerrero de la Cruz, pero no se logró la identificación plena.

La austriaca Universidad de Innsbruck se especializa en analizar restos severamente dañados, como los huesos calcinados de este caso.

El sábado 4 de julio, forenses argentinos concluyeron «de forma coincidente» con el hallazgo del instituto austriaco, y al día siguiente el fiscal especial viajó a Tixtla, Guerrero (sur) «para informar de manera directa a la familia».

El resto humano identificado «no fue tirado ni encontrado en el Basurero de Cocula, ni en el río San Juan, conforme a la versión que pública y judicialmente sostuvo la anterior administración», subrayó el fiscal.

«Se acabó la verdad histórica (como la llamó el Gobierno anterior) y el caso sigue abierto», puntualizó García Trejo.

Cinco autobuses repletos con estudiantes que viajaban a participar a una manifestación estudiantil en la Ciudad de México fueron atacados a balazos por patrullas policiales de varios municipios en Iguala, Guerrero (sur), la noche del 26 de septiembre de 2014.

Un grupo de 43 estudiantes fueron secuestrados y entregados al grupo narcotraficante Guerreros Unidos, que presuntamente los asesinó, según confesiones de detenidos de esa banda criminal.

Sin embargo, las confesiones fueron arrancadas con torturas, según expertos independientes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y el caso ha sido reconstruido.

Tomas Zerón, exdirector de la Agencia de Investigación Criminal de 2013 a 2016 huyó de México y es buscado por Interpol, acusado de manipular la escena del crimen del Caso Ayotzinapa. (Sputnik)