Sacerdotes en Pensilvania operaban una red de pedofilia y pornografía infantil

(Yahoo News) – Nuevas revelaciones sobre los estremecedores casos de abuso sexual contra menores que habrían sido cometidos por sacerdotes católicos en varias diócesis de Pennsylvania han mostrado un panorama de horrenda violencia e hipocresía.

Personas que se decían servidoras de Dios y el prójimo, que habían realizado un voto de castidad y propagaban de dientes para afuera la bondad y la condena al pecado, estaban sumidas, según revelaciones incluidas en un reporte analizado por un gran jurado, en aberrantes prácticas de sometimiento sexual contra menores.

De acuerdo al periódico Philadelphia Inquirer los reportes de abusos sexuales de sacerdotes católicos revisados por ese gran jurado incluyen la denuncia de que religiosos de la Diócesis de Pittsburgh operaban una red de pedofilia y pornografía infantil. Algunas de sus prácticas delictivas contra menores habrían sido realizadas dentro de propiedades de la propia diócesis.

Los hechos habrían sucedido décadas atrás y han sido solo parcialmente conocidos y denunciados y en ciertos casos sí se procedió penalmente contra los responsables. Pero resultan en extremo perturbadores y por completo intolerables, como lo ha sido también la secrecía y la protección clerical en las que esos, y muchos otros casos, permanecieron por años.

Según el Inquirer, uno de los testimonios de las víctimas cuenta como, años atrás cuando era menor de edad, conoció en Pittsburgh al reverendo George Zirwas, entonces un joven sacerdote de veintitantos años, quien lo condujo a un edificio de la diócesis. Allí, Zirwas le presentó al chico a otros sacerdotes: Francis Pucci, Richard Zula y Francis Luddy.

Entonces, mientras discutían sobre estatuas religiosas, los sacerdotes le dijeron al chico, de nombre George, que se quitara la camisa y, sobre una cama, posara como Jesucristo en la cruz. Luego le pidieron que se desnudara por completo y uno de los sacerdotes le tomó fotografías con una cámara Polaroid. Al ver las fotos del menor desnudo, los sacerdotes parlotearon interesados y, de acuerdo al citado reporte, guardaron la foto junto a otras similares de menores desnudos que guardaban en una suerte de colección.

En realidad, de acuerdo al gran jurado, esos curas estaban produciendo y almacenando imágenes de pornografía infantil dentro de recintos de la propia diócesis católica de Pittsburgh.

Pero el asunto no se quedó en la contemplación morbosa. Los citados sacerdotes, y otro de nombre Robert Wolk, habrían operado, entre los años 70 y 90, un círculo de violación de menores y producción de pornografía infantil que operaba con “violencia y sadismo” en contra de sus víctimas, que eran monaguillos y otros menores cercanos a sus parroquias que, según el citado reporte, eran victimizados por ellos. La confianza que inspiraba la Iglesia era usada y traicionada para atraer a sus víctimas.

Reportes de “fiestas” organizadas por Zula en edificios de la Diócesis de Pittsburgh señalan que allí se llevaba a menores y se les exponía a alcohol, marihuana, azotes y prácticas sexuales. Pero sus delitos y abusos al final fueron descubiertos: Zola fue procesado penalmente y sentenciado a 5 años de prisión en 1990.

Otro de los sacerdotes que participaron en ese círculo de pedofilia y pornografía infantil, Wolk, fue sentenciado a entre 5 y 10 años de prisión tras haber sido acusado de agredir sexualmente a dos adolescentes. Pucci también enfrentó cargos, pero fueron descartados por que las acusaciones ya habían prescrito al momento de que fueron presentadas y Luddy fue también acusado de abuso. Todos ellos abandonaron el sacerdocio.

Otro religioso católico en Pennsylvania, David Soderlund, habría abusado sexualmente de un niño de 12 años, de acuerdo a Fortune y fue reportado por otro sacerdote en 1980, quien dijo haber visto fotos de escenas de ese abuso. Pero aunque se le suspendió por un tiempo, Soderlund fue reinstalado después y no fue formalmente separado de la iglesia sino hasta 2005.

Y en 2004, se añade, el sacerdote Ronald Yarrosh fue detenido luego de que se le encontró en posesión de una “tremenda cantidad” de pornografía infantil y fue expulsado de la iglesia en 2007.

El caso de Zirwas, en cambio, tuvo un giro diferente. Desde 1987 se recibieron en la diócesis acusaciones de actos impropios de Zirwas hacia menores, pero poco se hizo al respecto por parte de la diócesis y continúo como sacerdote por varios años. Finalmente en 1994 fue puesto en licencia cuando las alegaciones sobre sus acciones arreciaban pero aún así fue restablecido como sacerdote activo por el obispo de Pittsburgh.

Víctimas y familiares de personas que sufrieron abuso sexual reaccionan al anuncio del reporte sobre emitido en Pennsylvania que involucra a 300 sacerdotes católicos en abusos contra menores sucedidos años atrás. (AP)
Víctimas y familiares de personas que sufrieron abuso sexual reaccionan al anuncio del reporte sobre emitido en Pennsylvania que involucra a 300 sacerdotes católicos en abusos contra menores sucedidos años atrás. (AP)

La lentitud o resistencia a actuar, la insensibilidad ante el clamor de las víctimas y sus familias, incluso quizá el encubrimiento en ciertos casos, serían algunas de las fallas de las autoridades católicas ante las denuncias de abuso sexual presentadas contra sus sacerdotes, circunstancias que hoy han cambiado pero que siguen causando laceraciones en las víctimas y estremecimiento en la sociedad que, muy tardíamente, comienza a conocer el grado y alcance Finalmente, cuenta el Inquirer, Zirwas fue nuevamente suspendido y escapó a Cuba, en donde fue asesinado en 2001, a los 47 años.

El reporte ante el gran jurado de Pennsylvania tiene centenares de páginas, alude a unos 300 sacerdotes que habrían cometido abusos sexuales en contra de más de 1,000 menores de edad. La revulsión que esas revelaciones han causado es sustantiva y una exigencia de justicia y transparencia a la Iglesia católica crece también. El Vaticano ha señalado que “la Santa Sede condena inequívocamente el abuso sexual de menores” y que al respecto del reporte de Pennsylvania esos “horribles crímenes” le causan “vergüenza y pesar”, según NPR.

Con todo, la Iglesia católica aún debe reaccionar de modo más amplio en materia de transparencia y justicia, atender especialmente a las víctimas y trabajar para que esos y otros tipos de abusos no se repitan entre sus filas.

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