ARCHIVO | Banco Central.

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San José, 08 julio 2020.- El Banco Central de Costa Rica (BCCR), el Consejo Nacional de Supervisión del Sistema Financiero (Conassif) y la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef) presentaron, este 7 de julio, los resultados del Informe Anual de Estabilidad Financiera correspondiente al año 2019.

El Informe de Estabilidad Financiera (IEF) tiene como propósito ofrecer a la Comisión de Estabilidad Financiera (integrada por los presidentes del BCCR y el Conassif, y el Ministro de Hacienda), a los entes supervisores del sistema financiero, a las entidades financieras y al público en general, un análisis integral del sistema financiero costarricense. En particular, en él se analizan el entorno macroeconómico, las exposiciones y riesgos relevantes para la estabilidad del sistema financiero, y la solidez y resiliencia del sistema bancario para enfrentar la eventual materialización de esos riesgos (lo que se analiza mediante ejercicios de simulación llamados pruebas de tensión).

Durante el 2019, el entorno macroeconómico externo e interno que enfrentó el sistema financiero nacional (SFN) fue mixto, con una desaceleración de la economía mundial, un lento crecimiento económico local (aunque con recuperación en el segundo semestre), altos niveles de desempleo, y lento crecimiento del crédito, pero con un retorno de la confianza y la estabilidad en los mercados financiero y cambiario después de la aprobación de la reforma fiscal en diciembre de 2018.

En esa coyuntura, los indicadores y las pruebas de tensión mostraron mejoras en el 2019, especialmente en términos del riesgo de liquidez, refinanciamiento y el riesgo de mercado. La confianza de los participantes del SFN aumentó, luego de su deterioro en el año previo por las tensiones fiscales. Además los intermediarios financieros regulados mostraron niveles adecuados de liquidez y suficiencia patrimonial respecto a los umbrales normativos.

Por otra parte, las condiciones en los mercados de liquidez mejoraron, especialmente en colones, así como la resistencia del sistema bancario a choques adversos simulados de liquidez. También el sistema bancario nacional (SBN) mostró resistencia para absorber choques adversos de riesgo de mercado, específicamente por aumentos severos hipotéticos en las tasas de interés y el tipo de cambio.

Se incrementó, sin embargo, la exposición de los intermediarios financieros regulados al riesgo de crédito, principalmente por el incremento en la mora crediticia, ante la desaceleración económica, el alto nivel de desempleo, así como las presiones al alza en las tasas locales de interés en el 2018 y parte del 2019.

A pesar de la mayor exposición del SBN al riesgo de crédito, las pruebas de tensión revelaron que el sistema tiene suficiente capital para afrontar un severo deterioro en la calidad de los créditos.

En resumen, el análisis de las razones financieras y de las pruebas de tensión indica que, a pesar de los desafíos que enfrentó el país en el 2019, el sistema bancario mantuvo condiciones satisfactorias de solvencia y liquidez, lo cual le permitió absorber adecuadamente los severos choques simulados en las pruebas de tensión, sin dejar de cumplir sobradamente los mínimos regulatorios.

No obstante, el análisis también muestra que se debe continuar vigilante de las vulnerabilidades asociadas, principalmente, al riesgo de crédito. En razón de ello, durante el 2019 las autoridades financieras adoptaron una serie de acciones de política y cambios normativos para mejorar las condiciones crediticias y de liquidez, apoyar la resistencia del sistema financiero, y desarrollar una moderna red de seguridad financiera nacional.

En particular, el BCCR introdujo una política monetaria expansiva y contra-cíclica, mediante el recorte significativo de la Tasa de Política Monetaria y una reducción en la tasa del encaje mínimo legal en colones. Por su parte, el Conassif y la Sugef introdujeron varios cambios normativos, entre los más relevantes: a) La modificación del indicador de comportamiento de pago histórico de nivel 3 (CPH3); b) la modificación de los umbrales de indicador de mora regulatoria para ajustarlos a los diferentes grupos paritarios en función de sus modelos de negocio crediticio; c) la disminución del porcentaje de acumulación mensual de las estimaciones contra-cíclicas; y d) la admisión excepcional, por un periodo de 12 meses, para que los deudores puedan modificar hasta dos veces las condiciones de los créditos, sin experimentar un deterioro.

Adicionalmente, se tomaron una serie de acciones para fortalecer la red de seguridad financiera, más específicamente mediante el impulso y aprobación legislativa de un marco legal para la supervisión consolidada y para contar con un sistema de garantía de depósitos y mecanismos modernos de resolución de intermediarios financieros. En esta misma línea, el BCCR mejoró su mecanismo de apoyo de liquidez del Prestamista de Última Instancia (PUI). Finalmente, se fortaleció la gobernanza y el instrumental de la CEF para atender de manera oportuna y efectiva de eventuales situaciones de tensión, mediante el desarrollo de un sistema de alertas tempranas y protocolos de respuesta.

El informe presentado esta tarde está basado en la información disponible al cierre del 2019, por lo que el análisis y las conclusiones consideradas en el documento no contemplan aún los hechos recientes asociados con la propagación del covid-19. Sin embargo, el Banco Central y el resto de las autoridades financieras están dando seguimiento continuo y evaluando las implicaciones de la pandemia sobre el sistema financiero.