San José.- La comunicación en el hogar puede “desahogar” la frustración de las personas adultas, provocada por los efectos económicos y sociales de la pandemia, y esta se convierte en un arma para prevenir la violencia, afirmó el médico intensivista de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), Marco Vinicio Boza.

El especialista participó hoy en el primer programa del año del espacio del Ministerio Público (MP), FrecuenciaMP, en el que se habló sobre los efectos sociales ocasionados por la pandemia, algunos de los cuales desencadenan en conductas delictivas.

De acuerdo con el especialista, mantener una comunicación constante con personas cercanas y por medios seguros, que no impliquen el rompimiento de burbujas, es vital para no guardar emociones y evitar una crisis que concluya en violencia.

“En el hogar tiene que haber comunicación, tiene que haber prudencia, que el sufrimiento no se incremente con formas diferentes de violencia, agresión, indiferencia o de franca crueldad. Se debe buscar la forma para que los adultos se desahoguen”, dijo.

Al referirse al coronavirus, Boza señaló que “no es una enfermedad física, exclusivamente, en algunos contextos la cura y la prevención contra la enfermedad puede ser más terrible que la enfermedad misma: los aislamientos sociales, las separaciones físicas, el cierre de industrias y empresas, y el cierre de sectores productivos produjo una serie de cambios sociales que muchas personas cayeron en desempleo, en la desesperación, hubo necesidad de dar manos amigas para atender a las personas y, aun así, dentro de muchos hogares, los niveles de frustración, de desazón y de desesperanza, empezaron a subir”.

El vocero, quien además forma parte de la campaña del MP de prevención y denuncia del maltrato infantil, YO DENUNCIO, reconoció que el año pasado aumentaron las manifestaciones de violencia, en el marco de la pandemia.

“En el año 2020 vimos un repunte e incremento tremendo en la cantidad de violencia dentro del hogar, en la calle, vimos formas diferentes de pérdida del respeto y de consideración por otras personas, y todo esto porque teníamos que balancear la seguridad física de las personas a través de medidas de protección de su salud versus el estado económico del país, con un aparato de producción completamente ajeno a la pandemia”, afirmó.

De acuerdo con Boza, las niñas, niños y adolescentes están sufriendo fuertes consecuencias durante los últimos meses, pues, aparte de que requieren salir a jugar, tener contacto con sus amistades y seres queridos, al estar en casa podrían ser víctimas de maltrato o violencia, producto del estrés que viven sus progenitores.

“El adulto debe tener paz mental, estabilidad y tranquilidad. Si el adulto sabe que las necesidades materiales están cubiertas y que la familia tiene un grado de estabilidad y bienestar, esa persona no tiene por qué ser violenta. Si, al contrario, el adulto está preocupado porque hace falta pan en su mesa, está frustrado y puede caer en violencia. Yo creo que lo que tenemos ahora es la oportunidad de buscar mayor integración familiar a través del diálogo y el respeto, y eso nos va a ayudar muchísimo con toda la problemática social que existe”, destacó el médico.

Esperanza. Durante el programa, Boza aconsejó, como propósito de año nuevo, procurar el bienestar físico, emocional y espiritual, para mantener un balance y tener buena salud.

“En el 2021 tenemos una nueva oportunidad de demostrar de qué somos capaces como sociedad. Debemos recordar que sólo juntos podemos sacar la tarea, no es momento de individualismo ni del egoísmo”, manifestó el médico, quien, además, recalcó que la pandemia ha dado la posibilidad de desarrollar solidaridad y compasión con otras personas.

“Tenemos, como adultos, que dar el buen ejemplo, y el buen ejemplo se basa en una buena comunicación. Tenemos que ser realistas: si hay problemas en el hogar, ¡hay problemas en el hogar! No se trata de ocultar las cosas, se trata de ser honestos, de ser sinceros, pero sobre todode buscar activamente solución a los problemas y a las crisis”, afirmó.