San José.- Oficiales de la Policía de Fronteras descubrieron unos dos millones de licores ocultos debajo de la tapa del motor de un camión, así como en un doble piso del cajón, tal y como algunos narcotraficantes acostumbran trasegar cargamentos de drogas.

El cumplimiento tuvo lugar el pasado martes, cuando oficiales de la Policía de Fronteras destacados en Sixaola, Talamanca, efectuaban un control de carreteras en Bribrí, a la altura de la localidad de Alto de Cataratas, a fin de combatir toda clase de delitos transfronterizos.

Se trata de un camión tipo carga liviana, el cual procedía de Sixaola, en la frontera con Panamá, y que iba con rumbo a la ciudad de Limón.

Fotografía cortesía del Ministerio de Seguridad Pública.

Los oficiales le ordenaron detenerse al conductor, quien fue identificado como un costarricense de apellido Arana, a efectos de realizar una revisión de rigor, a lo cual este accedió y en apariencia todo estaba en regla.

Sin embargo, gracias a la pericia de los oficiales fronterizos, quienes tienen una amplia preparación y experiencia en la detección de drogas y otras mercancías ilícitas, poco después les llamó la atención la forma que presentaba el piso del camión.

Es por ello que, tras levantar las primeras tablas, las autoridades dieron con lo que era un cargamento de diversos tipos de licores, entre estos cervezas, vodkas y wiskis, todo lo cual iba dentro de este compartimento secreto, popularmente conocido como “galeta”.

Fotografía cortesía del Ministerio de Seguridad Pública.

Licor oculto hasta debajo de la tapa del motor

No contentos con lo descubierto, los policías siguieron revisando y, al levantar la tapa del motor, dieron con más envases con licor, lo cual en ocasiones es usado por algunos conductores que, sin tener en cuenta que se trata de sustancias inflamables, ponen en riesgo su seguridad con tal de intentar burlar a las autoridades.

Entre lo encontrado en el doble piso y junto al motor todo lo decomisado por los oficiales fronterizos sumó 914 unidades entre cervezas, wiskis y vodkas.

El conductor no portaba ninguna documentación con la que lograra comprobar el debido pago de impuestos, además de no contar con los correspondientes registros sanitarios por parte del Ministerio de Salud.

De inmediato los miembros de la Policía de Fronteras coordinaron con la Policía de Control Fiscal, a cuya disposición fue remitido el cargamento, cuyo valor podría rondar los dos millones de colones.