(MSP) – En el mes de noviembre, la intervención policial en el barrio Pénjamo de Florencia, cantón de San Carlos, por parte de varios oficiales del Grupo de Apoyo Operacional (GAO) de la Fuerza Pública se convirtió en un compromiso.

Los oficiales ubicaron a don José Cortés, un adulto mayor de 93 años de edad, cuya vivienda, en la que habitaba desde hace más de 70 años estaba en pésimas condiciones.

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La lluvia y los rayos del sol se colaban en la sala y el cuarto por las hendijas y huecos del techo; y el frío nocturno era parte de su cobija.

La situación vulnerable hizo que los oficiales comunicaran la situación a las jefaturas y expusieran como proyecto construirle una casa nueva. De inmediato, el proyecto fue de todos y todas los policías.

Fue así como consiguieron los materiales para construir la casa gracias al aporte de ciudadanos, empresas y Municipalidad de San Carlos que tomaron la situación y la hicieron suya, pero, ¿la mano de obra?, pues fueron todos los policías comprometidos quienes donaron su tiempo libre y dinero para hacerla realidad.

Un reto mayor fue hacerle entender a don José que debía salir de su casa para construirle una nueva, pero él no quería, ya que el miedo a perder su humilde casa y su historia ahí construida por tantos años, le hacían resistirse. Luego de varios días, con ayuda de sus hijos y policías lo lograron.

De inmediato, una retroexcavadora inició la demolición de la vivienda y una vagoneta fue cargada con los restos de los materiales. Unas lágrimas salieron de los ojos verdes de don José, quien era consolado por varias oficiales.

Unos agarraron la pala, otros el pico e iniciaron la tarea. Pasaron dos meses, en los que contra el fuerte sol, el bochorno, las intensas lluvias de la zona norte la tuvieron lista y acondicionada para un hombre de acuerdo con su edad.

Pero, la iniciativa fue más allá, pues consiguieron una cama nueva, juego de comedor, refrigeradora, cocina y varios electrodomésticos.

La semana pasada don José recibió su casa de manos de los oficiales. Una gran sonrisa se dibujó en su rostro cuando ingresó junto a sus hijos. “Ve qué linda, carajo” expresó con asombro.

Luego de agradecerles y decir constantemente “qué linda, qué linda, muchas gracias” don José pidió a los policías que lo visiten regularmente para darles café.

Desde la semana pasada, don José duerme en su nueva casa, abrigado y seguro, gracias al honor de servir de los policías de la Fuerza Pública, quienes sirvieron con honor y sentido humano a su prójimo.

Elaborado por Sergio López Murillo / MSP

Créditos: Ministerio de Seguridad Pública

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