COVID-19: la propagación depende también de la cultura


Narmada Mokhapatra

Moscú, 18 mar (Sputnik).- Tres meses después del inicio del brote del nuevo coronavirus, cuando medio mundo está en cuarentena, es obvio que la escala de propagación del virus en un país depende en gran medida de la mentalidad y la cultura de su pueblo.

Para hacer frente a la enfermedad, los estados asiáticos y europeos tomaron medidas casi similares, pero en China, el primer foco del virus, ahora se registran cada vez menos casos de contagio o muerte por el covid-19, mientras que en Europa su número sigue aumentando inevitablemente.

Como comparación, actualmente China tiene solo unos 8.000 casos activos del covid-19, e Italia ya cuenta con más de 26.000 casos.

CHINA DA EL EJEMPLO

Pekín ha mostrado hasta el momento un escenario exitoso de lucha contra el nuevo coronavirus, aunque a costa de unas restricciones muy graves de la libertad de sus ciudadanos.

«El enfoque audaz de China para contener la rápida propagación de este nuevo patógeno respiratorio ha cambiado el curso de esa creciente y mortal epidemia», dice un informe de una misión de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que visitó el país asiático a finales de febrero.

La decisión más dramática y controvertida del Gobierno chino fue la de cerrar completa e inmediatamente la ciudad de Wuhan, donde se originó la enfermedad, y las ciudades vecinas, imponiendo una cuarentena obligatoria para unos 50 millones de personas desde finales de enero.

Todos los actos públicos fueron suspendidos, museos, teatros y cines, cerrados; muchas escuelas y tiendas también cerraron sus puertas y se permite salir de casa solo en una máscara protectora. Las populares aplicaciones para el móvil como AliPay y WeChat, que últimamente casi reemplazaron los pagos en efectivo en China, ayudan a las autoridades a localizar a sus usuarios y controlar el cumplimiento de las restricciones. Como resultado, de más de 80.800 contagios confirmados en China, 69.600 personas ya se recuperaron.

«Quizás, China emprendió el esfuerzo de contención de enfermedades más ambicioso, ágil y agresivo de la historia «, señala el informe de la OMS.

Sin embargo, es importante decir que la política agresiva china respecto al coronavirus tuvo éxito debido a un alto nivel de disciplina y responsabilidad civil de los propios chinos.

Aunque las autoridades de China controlan permanentemente la vida de sus ciudadanos a través de cámaras de reconocimiento facial, aplicaciones para móviles e inspección de documentos, los chinos no se preocupan por las medidas de seguridad demasiado estrictas porque cada uno se considera un buen ciudadano y cree que no tiene nada que temer. También piensan que hay tantas personas en su país que es necesario controlarlas.

CALMA Y CONCIENCIA FRENTE AL CORONAVIRUS

La situación en Japón se parece mucho a la de China, pero la pandemia no afectó tanto la vida de la sociedad debido a un número de contagios considerablemente inferior: solo se confirmaron 882 casos de infección.

En medio del brote del nuevo coronavirus, los japoneses, en lugar de temores inútiles, prefieren seguir instrucciones, aplicando los métodos sencillos y eficientes para prevenir la propagación de la enfermedad en su país.

Tiendas, centros comerciales, restaurantes y hoteles, ofrecen a sus clientes gel desinfectante, todo el personal lleva máscaras protectoras, las empresas toman sus propias medidas higiénicas, como, por ejemplo, poner las mesas a una distancia de al menos dos metros para celebrar reuniones.

Se trata de un país que vive anualmente muchos desastres naturales como tifones, terremotos o inundaciones, así como olas de gripe, y aprendió a enfrentar los desafíos y asegurarse un desarrollo en condiciones difíciles, actuando con calma y conciencia.

Tanto los servicios públicos como los ciudadanos, que saben perfectamente actuar en una situación de emergencia, están físicamente y mentalmente preparados para cualquier desafío.

LA DISCIPLINA COMO CLAVE DEL ÉXITO

Otro buen ejemplo de lucha contra la enfermedad a nivel nacional ha sido Israel, un país que lleva años en estado de gran alerta y que ha confirmado hasta la fecha 427 casos de contagio del covid-19.

Según las medidas anunciadas por el primer ministro Benjamín Netanyahu, el Ejército israelí es responsable de la desinfección de instalaciones públicas mientras la aviación garantiza los suministros de productos necesarios al país. Todas las reuniones de más de 10 personas están prohibidas y todos los que vienen al país tienen que mantenerse en una cuarentena obligatoria de 14 días.

Pero lo principal es que los israelíes, acostumbrados a la disciplina militar, se comprometieron tranquilamente con las restricciones de su libertad personal por el Gobierno para beneficio público.

EUROPA EN PÁNICO

Por su parte, en los países europeos, con mucho respeto a los derechos humanos y las libertades personales, a los ciudadanos les recomendaron inicialmente permanecer en casa y salir a la calle solo cuando fuera necesario, aunque no se les prohibió.

De esta manera, en Italia, que parecía incapaz de controlar ni el virus ni a sus propios ciudadanos, hasta los altos cargos gubernamentales, como el viceministro de Sanidad, Pierpaolo Sileri, ya están contagiados. El total número de los infectados en ese Estado ha alcanzado ya 31.500 personas, haciendo a Italia el segundo país más afectado por el coronavirus en el mundo después de China.

La circulación de los infectados o las personas con síntomas parecidos al coronavirus en Italia, y en toda la Unión Europea, no fue restringida hasta que fue demasiado tarde.

Actualmente las autoridades de los países europeos intentan seguir el modelo de China o Israel, imponiendo cuarentenas, cancelando y aplazando eventos deportivos y culturales, cerrando lugares públicos, pero muchos ciudadanos no toman estas medidas en serio.

Por ejemplo, cuando los Gobiernos de Italia y España (con 11.800 casos confirmados de contagio en la última) ordenaron cerrar las escuelas, los estudiantes lo consideraron vacaciones adicionales y se negaron a quedarse en casa. Los ciudadanos de estos países tampoco dejaron de dar dos besos en la mejilla como saludo, además, el pasado fin de semana los medios informaron que los turistas que pasaron las vacaciones en la ciudad española de Benidorm empezaron a protestar contra el cierre de los bares y cafés cuando la policía intentó hacerlo.

El nivel de democracia en estas naciones provocó que sus ciudadanos no se dieran cuenta del peligro y pusieran la libertad personal por encima del bien social.

NO PARA TODOS

No obstante, queda todavía por analizar si las soluciones que funcionan en China, Japón o Israel resultarán eficaces en otros países o si Europa y el resto del mundo tendrá que elaborar sus propios modos de luchar contra el nuevo coronavirus.

«Su uso del control social y vigilancia intrusiva no son un buen modelo para otros países», piensa Jeremy Konyndyk, investigador principal del Centro de Desarrollo Global, citado por la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS).

En su opinión, «nadie más en el mundo puede hacer lo que China acaba de hacer» debido a la capacidad de ese país de implementar en breve plazo proyectos complicados y de gran escala.

Lawrence Gostin, profesor de derecho de salud global de la Universidad de Georgetown, también advierte contra la aplicación de los agresivos métodos chinos en otros países.

«Creo que hay razones muy buenas para que los países duden del uso de estas medidas extremas», dijo a la AAAS.

EL TIEMPO DIRÁ

Por supuesto, no podemos trazar paralelos directos entre la mentalidad de los pueblos y la propagación del nuevo coronavirus, pero es obvio que los más vulnerables para la enfermedad son los países cuyos ciudadanos tienen más libertades personales.

Estas personas son más difíciles de controlar, como consecuencia, las autoridades tienen instrumentos menos eficientes para resistir al virus.

El tiempo dirá cómo se desarrollara la situación en torno al covid-19 en el mundo y qué medidas serán verdaderamente eficaces. (Sputnik)

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