Fotografía cortesía del Área de Prensa de la CCSS.


San José, 24 julio 2020.- Mientras la mayoría de costarricenses descansan o duermen hay otros que emprenden viajes, sin hora definida de retorno a sus hogares, para cumplir con una importante labor.

Es el caso de los choferes de hospitales de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), en la zona sur del país, quienes cruzan el Cerro de la Muerte a la media noche o durante la madrugada para llevar pruebas covid-19 a los laboratorios en San José donde las procesan para obtener los resultados.

Don Víctor Camacho Azofeifa, de 56 años, es uno de esos funcionarios de Transportes de la región Brunca que maneja hasta 700 kilómetros al día para llevar pruebas de pacientes hisopados en el hospital Manuel Mora Valverde de Golfito al laboratorio del hospital San Juan de Dios en la capital.

“Es un trabajo del que muchas personas no tienen conocimiento, pero que suma en la prestación de servicios que ofrece la Caja. Uno conoce la hora de salida, más no la hora de regreso a casa. Yo, por ejemplo, llevo las pruebas covid-19 a San José y antes de regresar debo cumplir una hoja de ruta y pasar al Área de Almacenamiento y Distribución a recoger vacunas, a la Dirección de Comunicación Organizacional a recoger de insumos o debo entregar un sobre con alguna información a una gerencia de la institución” explicó don Víctor quien tiene 30 años de servir a los costarricenses y a la Caja.

Cuenta don Víctor que le ha tocado cruzar el Cerro de la Muerte a todas horas del día y con las inclemencias del tiempo más fuertes que puedan darse en un trayecto de 700 kilómetros entre ida y vuelta.

“He cruzado el Cerro de la Muerte acompañado por una espectacular luna llena o un cielo estrellado, pero otras veces la neblina o aguaceros son mi pesadilla. Quienes viajan de San José a Pérez Zeledón, Buenos Aires, San Vito, Ciudad Neily o Golfito me comprenderán muy bien. Algo que debo destacar es que siempre llevo merienda y me hago acompañar por la Santísima Trinidad” dijo el chofer.

Otros funcionarios del hospital de Golfito que también recorren las calles de Costa Rica, tanto por la Costanera Sur como por la ruta nacional número 2, son Maquir Cruz, Guillermo Céspedes, Allan Mora, Daver Salas y Dinney Zúñiga.

Para el doctor André Castillo Barquero, director general del hospital Manuel Mora Valverde, el trabajo que realizan los choferes debe ser de conocimiento público porque es un oficio de gran responsabilidad «no solo ejecutan una labor indispensable sino porque también siempre son imagen de la Caja Costarricense de Seguro Social».

“Son el rostro humano de nuestro hospital. Don Víctor y sus cinco compañeros, choferes, se vuelven amigos de las carreteras, algunas veces van acompañados, pero la mayoría de las veces viajan solos. Ellos van sin alegar, el único fin es cumplir con la responsabilidad que se les encomendó, es una tarea indispensable” comentó el doctor Castillo.

El tiempo que don Víctor y sus compañeros choferes de la zona sur y zona norte del país varía según el tráfico, las inclemencias y las encomiendas que tengan por hacer. En algunos viajes deben quedarse de camino o en San José porque así se requiere o porque el cansancio es mucho.

Cuando usted vea un carro de la Caja dígale adiós, salúdelo, deséele buen viaje o dígale «Dios lo acompañe» porque quizá entre las hieleras que carga lleva un medicamento, una vacuna o una prueba covid-19 que puede hacer la diferencia entre la vida y la muerte.

Por Redaccion

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