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Los padres de familia que requieran internar a los niños en el hospital William Allen Taylor de Turrialba tienen la oportunidad de contarles un cuento y hacer que la noticia de que serán hospitalizados sea menos impactante.

El establecimiento apostó a convertir el salón de Pediatría en un océano lleno de vida, magia y entretenimiento. De lado a lado se observa como las paredes, módulos y escritorios simulan ser un maravilloso mar.

Sebastián Gutiérrez Sojo, de 10 años de edad, ingresó al servicio de Pediatría porque requiere un procedimiento quirúrgico y la sorpresa que se llevó cuando entró al salón fue indescriptible.

“Mi hijo me dijo; mamá la persona que escogió esta decoración tiene una mente súper ingeniosa, es como estar en un océano” contó Lady Sojo Romero, madre de Sebastián.
La remodelación del salón de pediatría del hospital de Turrialba incluye:

  • Salón de shock y quemaduras
  • Zona no respiratoria
  • Zona respiratoria
  • Cuarto para atención de diarreas
  • Zona para bronconeumonías severas
  • Cuarto séptico para limpieza de equipo

Para la doctora María Eugenia Villalta Bonilla, directora del hospital William Allen Taylor, este es un esfuerzo que conllevó al trabajo en equipo y apoyo multidisciplinario donde muchos funcionarios dieron sus aportes.

“Uno entra a ese salón y le dan ganas de quedarse, eso es lo que buscamos cuando pensamos en este océano. Estamos ofreciendo confort, frescura y oportunidades para que cada padre de familia o niño construya su cuento” dijo la doctora Villalta.

“Esta nueva distribución, además permite mayor fluidez de luz, del aire y del mismo personal porque los espacios se diseñaron para que las personas tengan mejor movilidad. Esta obra con la decoración marina pone a los niños a soñar e imaginarse que de verdad están en la playa” destacó la doctora Anabelle Somarribas Meza, jefa del servicio.

Para la arquitecta Nazira Abad Meckbel, coordinadora de la subárea de infraestructura, la remodelación del salón de pediatría viene a dar una mejor distribución de las áreas y donde cada vez más promovemos la Política Integral del Buen Trato, decretada en marzo del 2013.

La obra de la que ya disfrutan los pequeños tuvo una inversión de ¢73 millones y beneficiará a unos 1100 niños cada año, en promedio, donde la mayoría de ellos son de Cabécar.

El área de remodelación es de 225 metros cuadrados e incluye aire acondicionado, compra de muebles y cambio de imagen sin precedentes.