Roma, 21 jun (Sputnik).- Con más de un cuarto de la población completamente vacunada, las autoridades italianas siguen relajando las medidas de prevención por el covid-19, a pesar de la creciente preocupación por la variante delta (india).

El 20 de junio Italia reportó 881 contagios y 17 decesos por el coronavirus, las cifras más bajas de este año. En todo el país hay menos de 400 pacientes graves y el índice de positividad, que refleja la correlación entre las pruebas del covid-19 efectuadas y los casos relevados, se sitúa en el 0,6 por ciento.

Un cuadro muy alentador que permite a las autoridades seguir levantando las medidas anticovid, impuestas el pasado otoño cuando cada día el virus mataba a centenares de personas y contagiaba a decenas de miles.

Desde este lunes toda Italia, con la excepción de Valle d»Aosta, está en la así llamada zona blanca, con lo cual se suprime definitivamente el toque de queda, se permiten los desplazamientos entre las regiones y los bares y restaurantes pueden permanecer abiertos sin límites de hora.

Las pocas restricciones que quedan son el mantenimiento de la distancia social y el uso obligatorio de la mascarilla. Sin embargo, ya ahora en las calles son relativamente pocos los que se ponen la mascarilla de manera correcta: la mayoría la lleva en el cuello, no en la cara. De hecho, las autoridades piensan limitar la necesidad de usarla a los espacios cerrados desde finales de junio.

Todo eso es mérito de la campaña masiva de vacunación, en el marco de la cual se suministran medio millón de dosis al día. Con este ritmo, Italia ya cuenta con el 29 por ciento de la población mayor de 12 años completamente inmunizada.

LLEGA LA VARIANTE DELTA

Sin embargo, en las últimas semanas en el horizonte apareció un nuevo nubarrón. En Europa se está difundiendo la variante delta del coronavirus, anteriormente denominada como india, que resulta hasta un 60 por ciento más contagiosa que las precedentes. En países como el Reino Unido, Portugal y Rusia ya representa más del 90 por ciento de los nuevos contagios.

En Italia el Instituto Superior de Sanidad (ISS) informó que la variante delta representaba menos del uno por ciento de todos los contagios detectados. Con una importante aclaración: los cálculos se realizaron en base a los datos del mes de mayo, mientras la propagación de la nueva cepa empezó ya en junio. Según las estimaciones de los medios italianos, actualmente la variante delta podría corresponder a un 20 por ciento de las infecciones con el covid-19.

Para los médicos italianos es evidente que en el país mediterráneo la variante delta tarde o temprano sustituirá las demás. Según un informe, preparado por las autoridades sanitarias de la región de Piamonte y citado por el diario La Stampa, cabe esperar un rebrote de contagios dentro de unas 8 o 10 semanas.

¿UNA AMENAZA GRAVE?

No es que las autoridades italianas no se hayan dado cuenta del peligro de la nueva cepa. Ya a finales de abril el ministro de Sanidad, Roberto Speranza, prohibió la entrada en el país de los viajeros provenientes de la India, Bangladés y Sri Lanka, donde la variante delta hacía estragos. Esta medida quizás haya ralentizado su propagación en Italia, pero no ha podido frenarla completamente.

El peligro existe, pero, a diferencia del pasado otoño, cuando la difusión de la variedad inglesa noqueó el sistema sanitario del país, ahora Italia tiene un potente remedio: la vacunación. La inyección del fármaco anticovid no nos hace invulnerables ante la variante delta, pero reduce la probabilidad del contagio e, incluso cuando ocurre, la enfermedad toma una forma leve.

«Gracias a las vacunas los daños serán contenidos y no habrá una verdadera nueva oleada, sino un repunte del virus, una pequeña ola con infecciones leves, sin el aumento de hospitalizaciones y muertes que experimentamos el invierno pasado», pronostica el virólogo Roberto Pregliasco.

Al mismo tiempo, según observa el inmunólogo Guido Forni en una entrevista con el periódico Corriere della Sera, «me preocupan los 2,8 millones de mayores de 60 años que todavía no se han vacunado. Si la delta se propaga, el número de muertos podría ser elevado».

La difusión de la variante delta preocupa, pero de momento cabe esperar que no tenga los mismos efectos desastrosos que se han observado en la India esta primavera. Sin embargo, podría obligar a las autoridades italianas a seguir el ejemplo del Reino Unido y a ralentizar el relajamiento de las medidas anticovid. Aún no ha llegado la hora para decir adiós a la mascarilla. (Sputnik)